05/03/2018

Balanza Comercial: ¿Un problema de competitividad?

El déficit de la balanza comercial es un tema que preocupa tanto a industriales como al propio Gobierno. En este contexto, ¿Qué lugar ocupa el sector gráfico?

Por Juan Carlos Sacco.-

En enero pasado fue tema de agenda en los medios el déficit histórico de la Balanza Comercial, registrado en US$ 8.471 millones en 2017. Este dato puso una alerta en la opinión pública respecto de un problema sobre el que el sector empresario en general venía alertando.

Según el INDEC, si se desagregan los valores por países o regiones, el principal déficit se encuentra con Brasil, contando con un saldo egativo de u$s8.563 millones (u$s9.307 millones en exportaciones y 17.870 millones de dólares en importaciones). En segundo lugar se encuentra China, donde la balanza bilateral arroja unos 7.737 millones de dólares de déficit (4.592 millones de dólares en exportaciones frente a 12.329 de dólares de importaciones). Mientras que en tercer lugar se encuentran los Estados Unidos con un saldo en rojo de 3.118 millones de dólares (4.517 millones de dólares de exportaciones contra 7.635 millones de dólares en importaciones).

En su primera reunión del año, la Junta Directiva de la UIA sintetizó algunas de las dificultades que atraviesa cada sector. Desde el sector alimenticio ejemplificaron que el año pasado los alimentos enlatados importados desde Italia subieron a U$S 26 millones; desde el sector calzados denunciaron que la evasión de una medida de antidumping hizo caer la producción local en 25 millones de pares; y el sector de la madera detalló que el ingreso de muebles desde el exterior aumentó en un 33% el año pasado.

Por su parte, si bien el Gobierno ha demostrado cierta iniciativa en propiciar acuerdos que ayuden al sector empresario a aumentar las exportaciones, como lo fueron el acuerdo de exportación de carnes a China o el desbloqueo a la importación de limones argentinos en Estados Unidos, al fin de cuentas este tipo de acciones se diluyen con medidas y resoluciones que no siempre van en este mismo sentido.

En respuesta a las posiciones manifestadas por los Directivos de la UIA, el Ministro de Producción de la Nación, Francisco Cabrera, respondió que “necesitamos que los empresarios estén a la altura de las circunstancias", y luego agregó que “el problema no es que importamos mucho, sino que exportamos poco" y afirmó que las importaciones se vinculan con la mayor inversión.

No podemos en esta columna responder por cada uno de los sectores industriales, pero ciertamente podemos hablar por el sector gráfico. Para esto, expondremos el caso del sector de producción editorial que sintetiza un ejemplo representativo.

Las importaciones de libros en 2011 fueron de 122,3 millones de dólares. En 2014 fue de 43,3 millones de dólares y en 2015 de 41,2 millones de dólares. En 2011 la industria gráfica local participaba en la fabricación de libros con el 38,7%, mientras que en 2014 pasó a participar con el 85,1%, lográndose sustituir importaciones por más de 80 millones de dólares. El mercado quedó abastecido sin inconvenientes en términos de precios y calidad, gracias a un alto volumen de inversión del sector en la última década. La importación de libros se estabilizó en los dos últimos años en 15 millones de unidades, luego de haberse importado 65 millones de unidades de libros en 2011.

No obstante, una serie de medidas tomadas en 2016 dejaron a los impresores locales compitiendo mano a mano con las importaciones, lo cual provocó que la importación de libros llegara en dicho año a los 76.7 millones de dólares, representando un incremento del 85% anual. En volumen de papel impreso el incremento llega al 105% anual, explicando estos datos el incremento de la capacidad ociosa y la caída del empleo.

Pero, ¿Por qué la producción local cayó a manos de los libros importados? ¿Acaso no es el sector suficientemente competitivo? La respuesta recae en que el libro, como bien final, está exento de IVA y se importa sin aranceles (0% AEC), creando una asimetría fiscal que desfavorece a los gráficos locales.

La asimetría fiscal se genera en el proceso industria local ya que los insumos empleados están gravados y debiéndose asumir el IVA compra como costo ya que no se puede tomar el crédito. Esto provoca que: a igualdad competitiva, los gráficos argentinos tienen cargas fiscales del 21% de los insumos asimiladas a costos, en tanto el bien final se importa  neto de todo impuesto de origen. En otras palabras, la Nación Argentina subsidia de manera indirecta a la industria gráfica del resto del mundo, en particular China y España, países que se favorecieron con más del 60% de las locaciones de obra solicitadas por editoriales desde Argentina (32,6% China y 33,7% España).

Los gráficos queremos y sabemos ser competitivos. Estamos a la altura de las circunstancias. Así lo demuestra el volumen de inversiones registrado en el sector. Contamos y confiamos en que las autoridades de la Producción sabrán cómo respaldar la constante pujanza de este sector y rápidamente corregirán la asimetría fiscal local.



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